Respuesta al problema de la Libertad Cristiana
Punto Uno-La Libertad
y el Ser en tanto que Conceptos Ideales Universales
El problema de la
Libertad comienza con el Ser, y es en el Ser que deviene problema. De donde
podemos preguntarnos si la Libertad es inmanente al Ser o si es una conquista
del Ser.
Pero antes de iniciar
cualquier actividad pensante el punto de partida es el pensador, y pues que
hemos visto a lo largo de la Historia de la Filosofía, la Religión y la Ciencia
que en este terreno pasa como en el de los intereses, donde un mismo objeto es
contemplado desde diferentes posiciones por distintos sujetos, y dependiendo de
la naturaleza del interés un mismo objeto tiene un sentido u otro; igualmente
en el mundo del Pensamiento un mismo concepto pierde su naturaleza propia en
función del pensador concreto. Y la Libertad, en tanto que concepto, no ha
escapado jamás a la esquizofrenia compulsiva característica de la actividad
humana universal, de aquí que, mirando a nuestro alrededor, nos enfrentemos a
diferentes concepciones de lo que la Libertad sea.
Para el mundo
socialista-comunista la Libertad es un sistema represivo dictatorial donde el
Estado hace de carcelero y la Nación es una Gran prisión sujeta a las leyes
dictadas por el Gran Hermano-Líder Socialista a fin de “liberar” a todos del
Capitalismo – Cuba, China; para el mundo islámico la Libertad es una Prisión gobernada
por una casta teocrática con “libertad” todopoderosa para imponer su ley sobre
la vida y la muerte –Indonesia, Pakistán, Agfanistán, Irán, Siria, Sudán,
Somalia, Nigeria, Libia, Egipto, Argelia, Marruecos; para el mundo
capitalista la Libertad es una selva donde el fuerte-poderoso impone su
ley y el débil-ciudadano es libre para aceptar este status o sufrir
las consecuencias –USA, Canadá, Australia, Suiza. En el mundo europeo la
Libertad es una conquista a sangre y fuego del cristianismo contra las castas
aristocráticas e imperiales cuyo status implica la excepción a la
Ley -Reino Unido, España Holanda, Suecia, Bélgica, Dinamarca...
Asi pues, y aunque
todos hablan de Libertad cada uno entiende lo que la Libertad sea acorde a su
interés concreto, y de aquí que se hable de Concepto Universal, es decir,
situar el Hecho más allá de los intereses particulares a fin de -buscando su más
alta expresión- alcanzar con su Idealización la verdadera expresión de su
naturaleza propia. Obviamente el interés propio ha de negar la existencia
misma de este proceso de la inteligencia, y la Historia del Pensamiento
nos descubre cómo el interés propio se vistió de Filosofía para legalizar los
distintos modelos que antes hemos definido superficialmente.
Pero la existencia de
la Libertad es algo más que un concepto y únicamente deviene concepto ideal con
objeto de hacerla más extensa y profunda, por la idealización deviniendo
la Libertad más rica y sabrosa. La Libertad, en definitiva, es un Hecho, y en
tanto que tal su negación ha dejado escrita infinitas páginas en el Libro de la
Historia. Hasta el punto de poder decir nosotros que el motor clave de la
Civilización desde la Caída a nuestros días es la Lucha por la Libertad.
Asi pues, en tanto que Concepto la Libertad es un Ideal de referencia universal para mantener activa la Lucha contra los distintos sistemas de esclavitud y represión que los intereses particulares de grupos luchan por imponer a sangre y fuego. Y de aquí que la Conceptuación Ideal de la Libertad sea de necesidad Universal con objeto de alimentar la pasión del Ser por la Vida y desde esta razón mantener activa la Lucha hasta la muerte contra tales “grandes hermanos maquiavélicos”. Pues la Libertad no es algo que se da, la Libertad es algo con lo que se nace. Y de aqui que volvamos al punto de partida, a saber, ¿la Libertad es inmanente al Ser? O en expresión más sencilla: ¿Nacemos libres por Naturaleza o somos libres contra una Naturaleza que articuló la vida en dos clases fundamentales: “esclavos y libres” según Aristóteles y el Mundo Antiguo, y “fuertes y débiles”, según Darwin y el Mundo Moderno? La importancia de esta
respuesta es vital, porque si la Libertad es una rebelión contra la Naturaleza,
la Dictadura y la Tiranía es el Modelo Ideal de Sociedad Humana y el estado
Cárcel represor –Socialismo del Siglo XXI, Nuevo Orden Mundial, Teocracia
Islámica– es el Futuro de la Humanidad, y la lucha entre estas tres Cárceles
Modelos habría de escribir la próxima página de la Historia. Ahora bien,
si la Libertad es una realidad inmanente, que nace con el Ser porque forma
parte del Ser a la manera que el agua de la Tierra, y no hay quien conciba la
existencia de vida sobre la Tierra sin agua, asimismo la Libertad y el Ser, si
formando una realidad suprema indisociable, la lucha contra la cual deviene
efecto de una esquizofrenia ontológica, cuyo agente maligno de transmisión ha
sido durante Milenios el Estado Monárquico; si el Ser y la Libertad son las dos
caras de una misma moneda, y no hay moneda sin dos caras, el Futuro de la
Humanidad lo escribirá la Batalla Final del Universo contra esos Modelos de
Cárceles estatales entre cuyos muros el Ser es negado y afirmado excusivamente
el interés de esos grupos esquizoides que se alienan de la Humanidad para ser
el Gran Hermano Socialista, el Gran Lider Capitalista, la Casta del Profeta, en
definitiva, el Gran Carcelero represor de la Libertad del Ser Humano.
Punto Dos - La
libertad de los hijos de Dios
Pero observamos en el
Libro de la Historia que la Libertad –vagabunda y errante por la superficie de
los Milenios- encontró en Jesucristo la expresión más alta revolucionaria
concebible cuando sin armas Jesucristo se enfrentó solo a su mundo. Pues es
fácil ser un héroe cuando se lucha con las mismas armas contra el enemigo, y
sin dejar de ser un valiente -hablando de Espartaco- más valor tuvo quien prefirió luchar
desarmado antes que vivir un solo día esclavo, que quien esperó una vida a
estar armado para defender su libertad perdida. Vemos que la Historia consagró
el valor jesucristiano y, encontrando en su Ser la fuerza invencible de
quien prefiere morir antes de renunciar a la libertad, la Naturaleza se hizo
cristiana con objeto de vestir a la Libertad con el único arma que no puede ser
destruida: La pasión por la Verdad.
Entrando Jesucristo en
la Historia el futuro de la Humanidad devino desde ese momento una Batalla
constante y continua contra la división del Ser en dos especies “la del esclavo
y el libre” del Mundo Clásico, hacia cuya resurrección las clases monárquicas
tendieron por razón patológica. Resurrección que, contra la Naturaleza
Cristiana de la Civilización, se hizo posible finalmente cuando la teocracia
bizantina se impuso en el occidente romano por obra y gracia de la iglesia
romana del Vaticano. Pero la fuerza que Jesucristo le imprimió al Ser Humano no
podía ser de nuevo comprimida entre los límites de una teocracia y, en
consecuencia, se hizo la Reforma, que echó abajo el Neo Imperio Occidental
Romano y devolvió al Ser la Libertad, es decir, puso de nuevo a la Civilización
en el campo de batalla por la Libertad de los hijos de Dios.
Y aqui volvemos de
nuevo al punto inicial. Pues si la Libertad es un Concepto que se aborda desde
el Individuo es lógico que el Pensador aborde el Ideal desde su propio
espíritu. Y si –como ya se ha dicho– el socialista ve la Libertad desde su
interés –que deviene el de todos para ser él el dueño de todo; el capitalista
desde el suyo –que hace su interés el de todos a fin de ser el dueño de todo;
el islamista desde el propio –que deviene el de todos a fin de reducir a su
interés todo; y así cada cual desde su individualidad subjetiva, sería de
inconsecuencia contemplar el fenómeno de la Libertad y el Ser desde otra
plataforma que no fuera la del Pensamiento propio. Y siendo un hijo de Dios
quien piensa es obvio que el estudio de la Libertad como Concepto tenga su
principo en la relación del Ser con la Libertad.
Punto Tres-Relación
entre la Libertad y Poder
Observamos que la
Libertad y el Poder están en directa relación. A más Poder mayor Libertad. Es
una ley simple. Y de aquí que siendo su simplicidad tan pueril todos los
sistemas tengan por fin otorgar libertad de palabra y dar esclavitud de hecho
mediante la imposibilidad de hacer efectiva la Libertad
que el Poder confiere. El hombre es libre para moverse por el planeta pero si
no tiene poder, en este caso igual a medios, su libertad es una quimera. Asi
que luchando de palabra por la libertad del Pueblo y a la vez luchando contra
el Poder del Ciudadano la gran paradoja de la Democracia reduce la Libertad al
Poder y el Poder regresa a la situación de las dos especies, tendencia que
observamos en el día a día en la última evolución del sistema de Poder
Italiano, cuando el grupo dirigente supremo ha quedado más allá de la Ley por
decreto de la Ley.
Luego
el Poder y la Libertad vienen juntos. De manera que será, por esta Ley, más
libre quien más poderoso sea. Siguiendo el curso de lo cual se comprenderá que
quien sea Todopoderoso será el Ser más libre que exista. Pues una de las
propiedaddes por las que la esclavitud exista será la incapacidad del Individuo
para vencer el Poder de su Opresor, de lo cual nuestra Historia está repleta de
ejemplos y perder el tiempo diseccionando esta verdad no honra sino que degrada
nuestro pensamiento.
La
pasión por la Libertad, siendo Inmanente, arrastra, por efecto esquizoide, a
unos a estructurar su Libertad sobre la esclavitud de muchos, y pues que la
pasión por la Libertad es inmanente en el Ser y éstos muchos se rebelan contra
semejante estructura, el Gran Arquitecto de La Libertad Mundial sobre la
Esclavitud y Servidumbre de las Naciones debe fundar su Nuevo Orden Babilónico
sobre el Poder entendido como el Gobierno de la Clase nacida Libre - es decir,
con todos los medios económicos sobre los que se funda su Libertad - a fin de
uniendo fuerzas acabar por imponer la Ley de las dos especies –legalizada por
la Ciencia- contra el Ser de la Humanidad.
Y
sin embargo observamos que esta Ley de las dos especies siendo un Delito contra
la Humanidad -pues atenta contra la Igualdad Universal del Ser- observamos que el
Poder no sólo ampara y protege a los apóstoles de semejante evangelio contra la
Igualdad del Ser Humano, sino que invierte en su imposición universal a fin de
mediante lavado democrático de cerebro conseguir por las buenas lo que por las
malas el Poder no pudo conseguir: la Victoria Final contra la “Rebelión de los
Esclavos” que Jesucristo puso en marcha.
Punto
Cuatro – La Libertad Cristiana
La
Historia de la Libertad Cristiana ha pasado por distintas fases. El fin, la
Meta, era la abolición de la Filosofia de las dos especies humanas y la
Edificación del Ser en el Hombre, y puesto que el Ser es espíritu, y Dios es
espíritu, y el espiritu es Dios, el objetivo de los defensores de las dos
especies tenía por lógica que pasar por la destrucción del Cristianismo, o no
pudiendo vencerlo seguir la pauta del infierno: unirse a él... contra él.
La revolución
posconstantiniana, sin buscar este fin pero a la postre obteniéndolo, puso las
bases del Feudalismo cuando por decreto se les prohibió a los ciudadanos el
movimiento -el Imperio devino una Cárcel y los ciudadanos los presos sujetos
por decreto a sus lugares de nacimiento.
La
revolución posreformadora acometió la edificación del Capitalismo cuando hizo
de la Libertad el efecto del Poder, alienando la Libertad del Ser, para acabar
fundando el Capitalismo la relación entre Ser y Libertad en la Naturaleza
mediante la resurrección por la Ciencia de la teoría de las dos especies
-empleando el subterfugio de escribir “fuerte” donde el mundo antiguo puso
“libre” y “débil” donde se escribiera “esclavo”.
No
podía, en consecuencia, el cristianismo imperial que sucedió al teocrático
satisfacer la pasión del Ser por la Libertad y por fuerza mayor la
Historia había de acoger en sus páginas uno de sus capítulos más gloriosos, la
Revolución Francesa.
Cuyo
ejemplo, aunque traducido al siglo XX, suscitó en el sufrido pueblo al otro
lado de los Urales el no menos glorioso capítulo de la Revolución Rusa.
Con
todo y a pesar de todo, la Lucha del Ser por la Libertad continúa, y la batalla
del Poder contra el Ser también.
Punto
Cinco-La falacia de la Predestinación
La
Reforma, como se ve, fue la explosión de libertad de los pueblos esclavizados a
una teocracia imperial que pretendió echar abajo Cristo en el hombre para
glorificación de la alianza de las Monarquías con el Obispado Italiano, a la
cabeza de aquel asalto anticristiano contra la Libertad de los hijos de Dios: el
Papa. Pero la reforma sucumbió en terrribles errores de dogma, porque de hecho
se fundó en errores ciertos, cuya justificación histórica, la necesidad real de
detener aquella transformación de la Iglesia Católica en una reedición del Judaismo
a nivel internacional, con Roma por Jerusalén y el Vaticano por Templo de Salomón,
y aunque la justificación era de necesidad, la naturaleza de los errores dogmáticos
de la Reforma no podían justificarse en la verdad, y de aqui que el crimen y el
homicidio fuese desde el inicio el arma de destrucción de quienes desde la
verdad, aunque justificando la necesidad Histórica, no se avinieron con el
espiritu del dogma del Reformador.
Uno
de los errores más inmensos y de efectos más criminales que la Reforma puso en
movimiento fue el de Dios como Ser Infernal que mueve los hilos de todas las
cosas y hace de su Creación un teatro de demonios y sátiros desde las entrañas
de sus madres predestinados al horror o a la gloria. La acusación calvinista
contra Dios, “ser el verdadero autor intelectual de todos los crímenes contra la
Humanidad, comenzando por el fratricidio de Caín”, fue un error de propiedades
anticristianas tan tremendas que únicamente en el odio incontrolable contra aquélla iglesia
romana que primero destronó al rey de los Cielos, ungiendo a un mortal contra
el Rey Mesías, Jesucristo, y después quiso destronar a su emperador de opereta
para ungirse él mismo Papa-Emperador, y
sólo por la necesidad de apartar a aquélla escuela de “santos satanases” de
consumar su “Opus Dei”, encontró semejante error puerta abierta hacia la cabeza
del mundo europeo.
Contra
un criminal irredimible –el Papado Medieval- se alzó un criminal no menos violento que
esparció por la Era de Cristo una cizaña maldita, cuyos frutos muy pronto deberían
concretarse en las Guerras de Religiones que sacudieron la Europa Cristiana del
siguiente siglo. Entrando, pues, a matar: ¿cómo conciliamos los hijos de Dios la
Libertad de la Creación en relación a su Creador?
El
error de la Reforma, hacer de la Libertad de Dios, en razón de su Todopoder,
una apisonadora que mole y aplasta la libertad de toda criatura, amén de acusar
a Dios del Crimen de Caín y acusarle de ser el autor intelectual de todos los crímenes
cometidos en la Tierra, la falacia de la
Predestinación a dos bandas se basó en la Negación de la Creación de la Vida a
Imagen y semejanza de su Creador. Hasta cierto punto a mí me da vergueza
tener que abrirle las entrañas a un error cuya malignidad se ve a la legua y
solamente cegada la mente por un odio irracial hacia un ente concreto –en aquel
caso el papado- puede perder de vista su naturaleza maligna.
En
el Diablo es solo natural una acusación de este tipo, y que jugando con la
relación entre Poder Animal y Libertad
Salvaje se defina la Libertad de un Creador Todopoderoso como contraria a la Libertad
de la Criatura, de esta manera desde las entrañas, y en consecuencia, predestinada
la Creación a interpretar el papel que le asigne su Creador en el teatro de la Vida.
Pero si Dios es veraz y creó al Hombre a su Imagen y semejanza el Hombre es
Libre de Nacimiento -y este es el sentido del Bautizo de los Niños-, y siendo
Libre por derecho de Creación el hombre crece en Libertad para ser el autor de sus actos,
palabras y pensamientos.
De
donde se ve que de no ser el hombre el verdadero autor intelectual de sus
palabras, obras y pensamientos, sino Dios, el Dios de la Reforma, especialmente el Dios del
sistema dogmático calvinista, no sería el Padre de Jesucristo, sino el mismísimo
Satanás, Príncipe de las Tinieblas, y que siendo Dios el autor intelectual de
todos los actos humanos: Dios juzgaría a Dios en el Día del Juicio Final, conclusión de demencia que únicamente
en un odio sin límites hacia una Escuela Vaticana infinitamete entregada a
destruir en el Hombre lo que edificara Dios, es decir, Cristo, se puede entender.
Punto
Seis-La Ley de la Libertad
Observamos
al principio que el fruto de la Creación es la Vida Inteligente a Imagen y
Semejanza de su Creador. Y procediendo el Creador a la Formación de su Criatura
condujo su crecimiento al punto donde la Tutela del Creador dejó paso a la Libertad
de su Creación. En el Acontecimiento del Paraíso es este Momento Histórico de
Independencia y Autonomía del Ser Humano el que entra en juego y terminando la
Libertad del Creador donde comienza la de su Criatura, Dios tomó la posición de
quien respeta la Libertad de su Semejante. Una vez formado en el espíritu del Ser
era el Hombre el que debía decidir si quería la “vida eterna” o si prefería la
Muerte. Y siendo consecuente con esta Ley de Libertad es Dios quien dejó
al Hombre solo a fin de que por sí mismo, no pudiendo El ya hacer más, tomase
su decision e hiciera ejercicio de su responsabilidad.
Unos
tres mil años más tarde vuelve el Creador a intervenir en la Historia de la Humanidad,
pero siempre de acuerdo a la Ley de la Libertad, y de aquí el respeto que
mantiene Su Hijo ante la decisión de quienes prefirieron la Muerte a la Vida –haciendo
así honor a su padre carnal, el Adán del Paraíso.
Y
observamos a lo largo de estos dos milenios pasados que, siendo Dios
Todopoderoso y Omnipotente y bastando su pensamiento para sujetar toda criatura
a su Reino, la Ley de la Libertad ha permanecido vigente hasta nuestros días, y
nada ha podido cambiar tilde ni jota de la Ley de la Libertad, por la cual toda
criatura tiene el poder de decidir si “vivir eternamente en su Reino, con su
Hijo por Rey Universal”, o preferir la Muerte.
Y
es esta Ley de Libertad la que, siendo defendida con el todopoder de quien es
Todopoderoso, cuando la experiencia nos ha enseñado que a mayor Poder mayor
cantidad de opresión y esclavitud, es esta Ley de Libertad que Dios funda en su
Pasión por la Libertad, la que se hizo incomprensible para tantas naciones
que, acostumbradas al látigo y al hierro, aun muchas hoy, no pueden entender que
siendo Dios Todopoderoso no haga uso de su Fuerza para imponer su Imperio.
Y
sin embargo es en esta Ley de la Libertad - defendida por la Omnipotencia de quien
es Todopoderoso – que los hijos de Dios encontramos la garantía infinita que
hace nuestro gozo, como si dijéramos que siendo Dios “el que es” y precisamente
por ser “el que es” el Todopoder de quien dice “yo soy el que soy” se levanta ante
la Creación entera como Garantía de Vida, Verdad y Paz frente al Todopoder de
un Ser Omnipotente cuyo Libertad le permite hacer de su Voluntad su Imperio.
Arrollados,
pues, por la ley de quien teniendo un poder propio de animales salvajes, la
medida de cuya devastación se deduce de la opresión que ejerce, se les hizo imposible
a los padres de las naciones entender un Poder cuya Naturaleza no es Opresora
ni su meta es la Esclavitud de toda criatura a su voluntad. Confundidos por la
experiencia de un hecho real y diario, la visión de la transformación del más
pintado en una máquina asesina apenas se
le sube el poder al dedo gordo, ¡CÓMO ENTENDER QUE QUIEN ES Todopoderoso y
hasta el mismo Cosmos tiembla ante su Fuerza, se desnude hasta la condición de
Jesucristo y le lleve el respeto hacia la Libertad del prójimo a la misma
Cruz!
Quien
ama el Poder como instrumento para su
glorificación, la necesidad imponiendo la esclavitud y opresión de su prójimo, no puede entender este
respeto hacia la Libertad, tan elevado y profundo en el ser del Creador que
hasta se alza como Ley y deviniendo Dios, es Dios en el Creador la medida de su
Libertad.
Y hasta aquí la respuesta al problema de la relación del Creador con su Creación en el seno de la Libertad.
(Posdatilla-Mi consejo para quienes se hallen en el agujero negro calvinista es salir corriendo y buscar una iglesia católica, hincarse de rodillas delante de un confesionario y pedirle perdón a Dios por el pecado tan grande cometido contra su Nombre. Y no valga el prejuicio de que es contra natura de Discípulo llamar "padre" a quien es siervo de aquel que se ofendiera, pues ése es el lugar sagrado donde propiamente, por actuar en Nombre del Señor, adquiere propiedad el título. Fuera del confesionario permanece la Palabra del Maestro: "No llaméis padre a nadie, ni santo a ningún hombre, sino sólo al Padre".
C.R.Y&S
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