HISTORIA DE ALEMANIA
PRIMER REICH
Sacro Imperio Romano Germánico
Lista Real Alemana: desde los Origenes a Carlos V de Alemania y I de España
Pueblos germanos
Casi todo lo que se conoce sobre los
pueblos germanos procede de los relatos históricos escritos por dos autores
romanos: Comentarios sobre la guerra de las Galias (51 a.C.) de Julio
César, y Germania (98 d.C.) de Publio Cornelio Tácito. En tiempos de
César, la posesión de tierra entre los germanos no implicaba la propiedad
privada; en su lugar los campos se dividían anualmente entre los clanes. Sin
embargo, en tiempos de Tácito, la tierra se repartía anualmente entre particulares,
según la clase social. La unidad sociopolítica básica era el pagus (clan). Durante el periodo de
César, algunos pagi tenían líderes
militares como jefes, pero sólo en tiempo de guerra. Sin embargo, en la época
de Tácito, al menos varios pagi elegían
jefes de plena dedicación. Estos líderes no tenían un poder absoluto, ya que
aquél estaba limitado por un consejo de nobles y por una asamblea de guerreros.
Los jefes militares tenían grupos de hombres (comitium) que les juraban
lealtad, tanto en tiempos de guerra como de paz.
El primer encuentro entre los pueblos
germanos y sus vecinos romanos fue en el siglo II a.C., cuando los cimbrios y
los teutones invadieron la Galia, siendo derrotados en la actual Provenza. Sin
embargo, para entonces la mayor parte de Germania estaba ocupada por tribus
germanas, como los suevos, queruscos y otras.
Cuando los romanos a su vez intentaron
conquistar la zona oriental del río Rin, a principios del siglo I d.C., el jefe
querusco Arminio (Hermann) les derrotó. Arminio (c. 18 a.C.-19 d.C.),
jefe de la de los queruscos, habitó lo que hoy es Alemania. Los nacionalistas
alemanes del siglo XIX le alabaron como héroe nacional, bajo el nombre de
Hermann, por haber liberado Germania del control romano. Sirvió en el Ejército
romano (1-6 d.C.), obtuvo la ciudadanía romana y conoció el arte de la
guerra y la política practicada por los romanos. Al regresar a su patria, hacia
el año 7 d.C., encontró a su pueblo oprimido por el gobernador romano
Publio Quintilio Varo. Organizó una sublevación de los queruscos, aniquiló tres
legiones romanas en la batalla de la selva de Teutoburgo en el año 9 d.C.
e hizo retroceder a los romanos hasta el Rin. La derrota de estas legiones
llevó a Varo al suicidio. En el 15, los romanos, bajo el mando del general
Julio César Germánico, invadieron Germania y en el 16 le vencieron. Sin
embargo, Germánico regresó a Roma, y ésta perdió las ventajas obtenidas.
Después de la expulsión de los romanos estallaron disensiones intestinas entre
las tribus germanas y sus familiares asesinaron a Arminio. En 1875, se erigió
una estatua colosal, en su honor, cerca del lugar donde venció a Varo.
Nerón Claudio Druso el Germánico
Nerón Claudio Druso el Germánico
(38-9 a.C.), general romano. Era el hijo menor de Livia Drusilla, esposa
del emperador Augusto, y de su primer marido, Tiberio Claudio Nerón, y por
tanto hermano del emperador Tiberio e hijastro del emperador Augusto. Sirvió
como general durante el reinado de Tiberio, luchando en las provincias de Retia
y Vendelicia en el 15 a.C., y desde el 13 a.C. hasta el 10 a.C.
fue gobernador de tres provincias de la Galia. En el 9 a.C. dirigió un
ejército contra los pueblos germanos de la región del Elba, adentrándose en el
norte de Europa más allá de lo que llegaron los primeros ejércitos romanos.
Druso murió tras caerse de su caballo. Julio César Germánico y el futuro
emperador Claudio eran sus hijos.
Julio César Germánico
Julio César Germánico
(15 a.C.-19 d.C.), general romano, hijo del general Nerón Claudio
Druso el Germánico, y sobrino e hijo adoptivo (desde el 4 a.C.) del
emperador Tiberio. Tomó parte en las campañas contra los panonios y los
dálmatas así como contra tribus germanas, en el este y norte de Europa. En el
12 d.C. fue cónsul, y el año siguiente el emperador Octavio Augusto le
nombró jefe de las ocho legiones romanas del Rin. En el 14, a la muerte de
Augusto, las legiones se amotinaron, pero sofocó la insurrección y después
dirigió a los soldados a la batalla. En el año siguiente se enfrentó con el
líder germano Arminio (Hermann), con gran riesgo para sus tropas, venció en dos
ocasiones a Arminio y reclamó Germania para Roma.
Marco Aurelio
Marco Aurelio, cuyo nombre original era
Marco Annio Vero, nació en Roma el 20 de abril del año 121 d.C., sobrino por
matrimonio de Antonino Pío, más tarde emperador. Después de que este último
accediera al poder, adoptó a su sobrino, le casó con su hija y le asoció al
poder (145). Marco Aurelio llegó a ser emperador a la muerte de aquél, en el
161, año en el que asoció al trono a su hermano por adopción Lucio Aurelio Vero
(fallecido en el 169). Durante su reinado libró guerras defensivas en las
fronteras del norte y del este del Imperio. Sus legiones contuvieron la
invasión parta de Siria en el 166, pero de nuevo Roma se vio obligada a luchar
en el 167 contra las tribus germanas en la frontera Rin-Danubio. Marco Aurelio
regresó a Roma, de forma intermitente, durante la campaña germana, para
realizar reformas legales y administrativas. Aunque estaba preocupado, en
particular, por el bienestar público e incluso vendió sus posesiones personales
para mitigar los efectos del hambre y la peste en el Imperio, persiguió a los
cristianos, creyendo que eran una amenaza para el sistema. En el 176 regresó a
la frontera norte, esperando extender los límites del noreste del Imperio hasta
el río Vístula. Murió de peste en Vindobona (ahora Viena) el 17 de marzo del
180, antes de empezar la invasión. Su hijo y sucesor, Cómodo, abandonó su plan.
Pueblos francos
Hicieron su aparición por vez primera a
mediados del siglo III d.C. en el medio y bajo Rin. Los francos se
establecieron en las provincias romanas hacia el año 253 y poco después se
dividieron en dos grandes grupos: los francos salios y los francos ripuarios.
Los primeros habitaron el territorio que discurría a lo largo del bajo Rin,
mientras que los francos ripuarios ocuparon el curso medio del río. Los salios
fueron sometidos por el emperador romano Juliano en el 358 y se convirtieron en
aliados de Roma. Cuando los romanos se retiraron del Rin, a inicios del siglo
V, los salios se establecieron en casi todo el territorio situado al norte del
río Loira.
Bajo el reinado del rey salio Clodoveo
I, fundador de la dinastía Merovingia, el poder y la influencia del reino
franco creció de forma muy considerable.
Clodoveo I
Clodoveo I (c. 466-511), rey de
los francos (481-511) y primer monarca destacado de la dinastía Merovingia, sucedió
en el 481 a su padre, Childerico I, como rey de los francos salios. Su reinado
se centró fundamentalmente en unir a los francos salios del norte del Rin con
los francos ripuarios del bajo Rin, y comenzó con la victoria en la batalla de
Soissons, obtenida en el año 486 sobre Siagrio, el último gobernador romano en
el norte de la Galia.
En torno al 493, cuando se casó con la
princesa burgundia Clotilde (posteriormente canonizada como santa Clotilde),
Clodoveo I había derrotado a muchos príncipes de escaso rango cuyos territorios
rodeaban su capital, situada en Soissons. En el 496 entró en conflicto con la
confederación de las tribus germánicas conocidas como alamanes, que habitaban
las tierras orientales de sus dominios. Según la leyenda, pudo derrotar a sus
enemigos gracias a la invocación a Dios que hizo su esposa, de religión
cristiana. Clotilde fue ciertamente un instrumento clave en la conversión de
Clodoveo al cristianismo, siendo bautizado en el 496 en la iglesia que siglos
después se convertiría en la catedral de Reims.
Llegó a ser la principal figura del
cristianismo de toda la Galia y recibió el apoyo de la Iglesia en todas sus
campañas. Continuó luchando contra los alamanes, quienes fueron sometidos
completamente hacia el año 506; al año siguiente, los visigodos fueron
derrotados de forma decisiva cuando su rey, Alarico II, fue muerto por Clodoveo
en la batalla que tuvo lugar cerca de Poitiers, en Vouillé. Clodoveo convirtió
París en la capital del reino franco, el cual abarcaba entonces la mayor parte
de la actual Francia y el suroeste de Alemania. De acuerdo con la costumbre
salia, repartió su reino entre sus cuatro hijos.
Dinastía Merovingia
Desde el 481 d.C. hasta el 751, los
descendientes de Meroveo (o Merowig, 448 – 458) reinaron sobre los Francos. El
primer monarca Merovingio fue el nieto de Meroveo, Clodoveo I. Tras su
muerte (511) el reino fue dividido por sus cuatro hijos en Austrasia, Neustria,
Burgundia y Aquitania. Clotario I (497-561) reunificó estos territorios (558),
que volvieron a separarse cuando murió. Clotario II (que reinó desde el 613
hasta el 629) los unificó de nuevo en un solo reino.
Dagoberto I
Dagoberto I (fallecido en el 639), rey
de los francos (629-639), hijo de Clotario II. Se convirtió en rey de Austrasia
en el 623 y en rey único de los francos tras la muerte de su padre. Alrededor
del año 632 había puesto Borgoña y Aquitania bajo su soberanía, convirtiéndose
en el más poderoso de los reyes Merovingios y en el monarca más respetado en el
Occidente. Hizo de París su capital. San Eloy o Eligio (c. 588-659) fue el
principal consejero de Dagoberto. Su gobierno estuvo caracterizado por la
edificación de numerosos monasterios y el robustecimiento del poder monárquico.
A su muerte, el reino franco fue repartido entre sus hijos.
Pipino el Viejo
Pipino el Viejo, nombre por el que es
más conocido Pipino de Landen (c. 580-639), mayordomo de palacio de Austrasia
(613-639), fundador de la familia de los Pipínidas, origen a su vez de la
dinastía Carolingia, participó, junto al obispo de Metz, Arnulfo, en el
derrocamiento de la reina de Austrasia Brunilda (613), entregando el trono al
Merovingio rey franco Clotario II, quien se vio obligado a reconocer el
carácter hereditario del cargo de mayordomo de palacio. En el 623, Clotario
traspasó el reino de Austrasia a su hijo, Dagoberto I, pasando a ejercer la
regencia Pipino y Arnulfo. Los sucesores de Pipino el Viejo y de Arnulfo de
Metz (cuyas familias se unieron con la boda de la hija de aquél y el hijo de
éste) sustituyeron a los Merovingios, en el 751, como reyes de los francos.
Pipino de Heristal
Pipino de Heristal (c. 635-714),
mayordomo de palacio en Austrasia, reunificó los territorios francos en el
final del periodo merovingio. Nieto de Pipino el Viejo, hacia el año 680
accedió al mismo cargo que había desempeñado aquél en el reino de Austrasia. En
el 687 extendió el dominio carolingio a los otros reinos francos, Neustria y
Borgoña, pero mantuvo a los reyes de la dinastía Merovingia como simples
figuras decorativas en los tres reinos. Dos años más tarde expandió su
soberanía sobre los frisones, pueblo que vivía en la costa del mar del Norte.
La muerte de Pipino fue seguida por una guerra civil y la sucesión recayó en su
hijo ilegítimo Carlos Martel.
Carlos Martel
Carlos Martel (688-741), cuyo apellido
significa 'el martillo', era el hijo de Pipino de Heristal y el abuelo de
Carlomagno. A la muerte de su padre, Pipino de Heristal, en el 714, Carlos,
hijo ilegítimo suyo, fue hecho prisionero por la viuda de su padre, pero escapó
en el 715 y fue proclamado mayordomo de palacio por los austrasianos. Después,
estalló la guerra entre Austrasia y el reino franco de Neustria (ahora parte de
Francia) y, al concluir, Carlos se convirtió en el indiscutido monarca de todos
los francos. Aunque estuvo ocupado en diversas guerras contra los alamanes,
bávaros y sajones, sus mayores logros fueron contra los musulmanes procedentes
de la península Ibérica, que invadieron Francia en el 732. Carlos les derrotó
cerca de Poitiers en una gran batalla en la que el jefe musulmán, Abd
al-Rahman, el emir del califato andalusí, murió. El avance del islam, que había
producido gran alarma en toda la cristiandad, fue, de este modo, contenido por
un tiempo. En el 739 Carlos detuvo en Aquitania a los musulmanes, que habían
avanzado por el actual territorio francés hasta alcanzar Lyon, poniendo así
límite a las posesiones islámicas en Europa en el río Aude, al norte de los
Pirineos. Carlos murió en Quierzy, en el río Oise, dejando dividido el reino
entre sus dos hijos, Carlomán y Pipino el Breve.
Pipino el Breve
Pipino el Breve (714-768), mayordomo de
palacio del reino de Austrasia y rey de los francos (751-768), hijo de Carlos
Martel y nieto de Pipino de Heristal, fue mayordomo de palacio durante el
reinado de Childerico III (que reinó entre el 743 y el 751 aproximadamente),
último monarca de la dinastía Merovingia. En el año 751, depuso a Childerico,
siendo ungido rey por el legado papal, el arzobispo Bonifacio; de este modo se
convirtió en el primer rey de la dinastía Carolingia. Fue coronado por el papa
Esteban II (III) en el 754 como recompensa por el apoyo que le prestó ante la
amenaza de los lombardos del norte de Italia, a quienes derrotó (754-755).
Cedió al Papa territorios en los que estaban incluidas Ravena y otras ciudades.
Esta cesión, denominada 'la donación de Pipino', constituyó la piedra
fundacional de los Estados Pontificios. Amplió su propio reino al conquistar
Aquitania, en el suroeste de Francia. Le sucedieron como corregentes sus hijos
Carlomán y Carlomagno.
Carlomagno
Carlomagno (742-814), en latín,
Carolus Magnus, ‘Carlos el Grande’, rey de los francos (768-814) y emperador de
los romanos (800-814), nació probablemente en Aquisgrán
(Aix-la-Chapelle, en la actual Alemania) el 2 abril del 742, hijo del rey
franco Pipino el Breve y nieto de Carlos Martel. En el 751 Pipino destronó al
último rey Merovingio y asumió el título real. Fue coronado por el papa Esteban
II en el 754. Al lado del ya consagrado Pipino, el papa Esteban ungió a
Carlomagno y a su hermano menor, Carlomán.
Ese mismo año, Pipino
invadió Italia para proteger al papa de los lombardos, y en el 756 de nuevo
tuvo que acudir en ayuda de aquél. Desde el 760 los principales esfuerzos
militares de Pipino se centraron en la conquista de Aquitania, esto es, las
tierras al sur del río Loira. Carlomagno acompañó a su padre en la mayoría de
esas expediciones.
Cuando Pipino murió en
el 768, el gobierno de sus reinos fue compartido entre sus dos hijos.
Carlomagno buscó una alianza con los lombardos al casarse en el 770 con la hija
de su rey Desiderio (que reinó entre el 757 y el 774). En el 771 Carlomán murió
repentinamente. Carlomagno entonces se apoderó de sus territorios, pero los
herederos de Carlomán buscaron refugio en la corte de Desiderio. Por entonces,
Carlomagno había repudiado a su esposa y Desiderio dejó de ser su aliado. En el
772, cuando el papa Adriano I pidió la ayuda de Carlomagno contra Desiderio, el
rey franco invadió Italia, derrocó a su antiguo suegro (774) y asumió el título
real. Entonces viajó a Roma y reafirmó la promesa de su padre de proteger las
tierras papales. En una fecha tan temprana como el año 772, Carlomagno combatió
las furiosas incursiones de los sajones en su territorio. Animado por su éxito
en Italia, se embarcó en el 775 en una campaña para conquistarles y
cristianizarles. La campaña tuvo algún éxito inicial pero se alargó durante treinta
años. Combatió en la península Ibérica en el 778; en su viaje de regreso, su
retaguardia, mandada por Roland, fue objeto de una emboscada, historia
inmortalizada en La Canción de Roland. En el 788 sometió a los bávaros a su
poder, y entre los años 791 y 796 los ejércitos de Carlomagno conquistaron el
territorio de los ávaros (que en términos generales corresponde a las actuales
Hungría y Austria).
Establecido de este modo
el dominio franco sobre muchos otros pueblos, Carlomagno había construido de
hecho un Imperio y se había convertido en un emperador. Únicamente le restaba
adoptar el título. El día de Navidad del 800, Carlomagno se arrodilló para orar
en la basílica de San Pedro en Roma. El papa León III colocó sobre su cabeza
una corona y la gente reunida en la iglesia le aclamó como el gran y pacífico
emperador de los romanos.
El biógrafo de Carlomagno,
Eginardo, relata que el rey quedó sorprendido por esta coronación y que si él
hubiera sabido con antelación lo que en realidad ocurrió no habría entrado en
la iglesia aquel día. Esta información ha sido objeto de muchas especulaciones
entre los historiadores. Carlomagno probablemente deseaba y esperaba obtener el
título imperial, que posteriormente utilizó. En el 813 designó su sucesor al
único hijo que le quedaba, Luis (que pasó a ser conocido como Luis I el Piadoso
o Ludovico Pío), y lo coronó personalmente.
Carlomagno estableció una capital
regia más duradera de lo que había sido la de sus predecesores. Su residencia
favorita se situó en Aquisgrán desde el 794. Allí había construido una iglesia
y un palacio, basado en parte en influencias arquitectónicas tomadas de Ravena
y Roma. En su palacio reunió eruditos de toda Europa, el más famoso de los
cuales fue el clérigo inglés Alcuino de York, al que puso a cargo de la escuela
palatina.
La administración del Imperio
fue confiada a unos 250 administradores reales denominados condes. Carlomagno
emitió cientos de decretos, llamados capitulares, tratando un amplio abanico de
asuntos, desde cuestiones jurídicas y militares hasta cuestiones relativas a
monasterios, a la educación y a la gestión de los dominios imperiales.
El Imperio no se amplió
después del 800; de hecho, ya en la década del 790 las costas y los valles
ribereños sufrieron las primeras y temibles incursiones de los vikingos.
Carlomagno ordenó una especial vigilancia en cada puerto, pero con escasa
efectividad. Murió antes de que la completa y destructiva fuerza de los
vikingos se desatara sobre el territorio imperial.
Carlomagno es importante no sólo
por el número de sus victorias y la dimensión de su Imperio, sino también por
la especial combinación de tradición e innovación que representó. Por un lado,
era un tradicional guerrero germánico que pasó la mayor parte de su vida adulta
combatiendo. En las campañas contra los sajones impuso el bautismo por la
fuerza y se deshizo de los rebeldes con matanzas sin piedad. Por otra parte,
puso todo su inmenso poder y prestigio al servicio del cristianismo, de la vida
monástica, de la enseñanza del latín, de la copia de libros y del imperio de la
ley. Su vida, tomada como modelo para la mayoría de reyes posteriores,
personificaba la fusión de las culturas germánica, romana y cristiana, que se
convertiría en la base de la civilización europea.
Luis I el Piadoso (778-840)
Ludovico Pío emperador (814-840) y rey
de Aquitania (781-840) fue hijo y único sucesor de Carlomagno. Luis planificó
en el año 817 una sucesión ordenada entre sus hijos: Lotario I, Luis II (Luis
el Germánico) y Pipino de Aquitania. Quiso posteriormente incluir en la
sucesión a Carlos II (Carlos el Calvo), hijo de su segundo matrimonio. Sus
hijos mayores, irritados, se rebelaron en dos ocasiones (830 y 833) contra su
padre, pero además combatieron entre ellos para obtener la supremacía. Pipino
murió en el año 838 y el Imperio quedó repartido en el 843 entre los tres
restantes hermanos mediante el Tratado de Verdún.
Lotario I (795-855)
Lotario I emperador (840-855), hijo
mayor del emperador Luis I el Piadoso y nieto de Carlomagno, se convirtió
en cogobernante, junto a su padre, en el año 817. El Papa le coronó emperador
seis años más tarde. Conspiró por dos veces, en unión de sus hermanos, contra
su padre. Lotario recibió en el año 839 el extremo oriental del Imperio,
territorio que sumó a Italia, la cual ya poseía desde el 822. Tras la muerte de
Luis I intentó imponer su poder sobre sus hermanos, pero éstos le
derrotaron en Fontenoy (Francia) el 25 de junio del año 841. El Tratado de
Verdún (843) garantizó que el título imperial recayera en Lotario y aseguró la
soberanía de éste sobre Italia, Borgoña, Alsacia, Lorena y los Países Bajos.
Lotario se retiró a un monasterio después de repartir su reino entre sus tres
hijos. Su hijo segundo, a veces llamado Lotario II, reinó en Lotaringia desde
el 855 hasta el 869. Durante el reinado de Lotario I se promulgó (824) la
Constitutio romana, con la que se establecía la obediencia del clero al
emperador y la obligación de los papas de prestar juramento de fidelidad a un
emisario imperial.
Luis II (825-875)
Luis II, emperador (855-875) y rey de
Italia (844-875), ue el hijo mayor del emperador Lotario I. Luis actuó como
coemperador al lado de su padre, desde el 850 hasta el 855, año en que se
convirtió en único gobernante, si bien su autoridad se limitaba, realmente, a
sus posesiones italianas. Aunque tuvo éxito en algunas campañas contra los
sarracenos que invadieron Italia, Luis estuvo condicionado por la rebelión de
los príncipes vasallos italianos. Adquirió gran parte de Provenza tras la
muerte de su hermano Carlos, pero fue un débil gobernante.
Carlos II el Calvo (823-877)
Carlos II el Calvo emperador (875-877)
y rey de Francia (843-877), nació en
Frankfurt del Main, (Alemania). Era el cuarto hijo del emperador Luis I; su
madre, la segunda esposa de Luis I, era Judit de Baviera. La determinación de
Judit para asegurar un reino para su único hijo, provocó la guerra civil con
los otros dos hijos supervivientes de Luis, el emperador Lotario I y el rey
Luis II el Germánico. La guerra acabó con la firma del Tratado de Verdún en el
843. Carlos recibió la zona occidental del Imperio, momento desde el cual puede
ser llamado reino de Francia, o reino franco occidental. Carlos fue un
gobernante débil; los grandes nobles rápidamente se hicieron independientes y
los vikingos saquearon el país sin encontrar mucha resistencia por parte de
Carlos, quien prefirió comprarles con dinero. No obstante, cuando el emperador
del Sacro Imperio Romano Germánico Luis II murió en el 875, Carlos recibió la
corona imperial gracias al papa Juan VIII. A Carlos le sucedió como rey de
Francia su hijo Luis II, pero hasta el 881 el trono imperial estuvo vacante.
Tratado de Verdún
Tratado de Verdún, paz firmada en el
año 843 en la ciudad imperial libre de Verdún (la actual ciudad francesa) entre
los tres hijos que aún sobrevivían del emperador Carolingio Luis I el Piadoso
(Ludovico Pío), que había muerto en el 840. El tratado puso fin a la contienda
entre los tres hermanos por la posesión del Imperio franco, consolidado por su
abuelo Carlomagno. Según los términos del acuerdo, el Imperio quedó dividido en
tres partes, con lo que se terminaba la breve unificación de Europa Occidental.
El hijo mayor Lotario I, quien había sucedido a su padre en el trono del Sacro
Imperio Romano Germánico, recibió la parte central del Imperio que comprendía
Italia, Provenza y Lotaringia. Luis II el Germánico obtuvo el control de los
territorios orientales del reino franco, lo que acabaría por conocerse como
Alemania (Germania). Carlos el Calvo, más tarde emperador del Sacro Imperio con
el nombre de Carlos II, se quedó con el reino franco de occidente, que se
convertiría en el reino de Francia, y con la Marca Hispánica.
Marca Hispánica
Marca Hispánica, frontera
político-militar del Imperio Carolingio en la vertiente meridional de los
Pirineos. Tras la conquista musulmana de la península Ibérica, este territorio
fue dominado mediante guarniciones militares establecidas en lugares como
Barcelona, Gerona o Lérida. Sin embargo, a fines del siglo VIII, los Carolingios
intervinieron en el noroeste peninsular con el apoyo de la población autóctona
de las montañas. La dominación franca se hizo efectiva tras la conquista de
Gerona (785) y Barcelona (801). El territorio ganado a los musulmanes se
configuró como la Marca Hispánica, integrada por condados dependientes de los
monarcas Carolingios. De todos ellos el que alcanzó mayor protagonismo fue el
condado de Barcelona.
Inicialmente la autoridad condal recayó
en la aristocracia local, tribal o visigoda, pero la actitud independentista
que inmediatamente mostró ésta obligó a los Carolingios a sustituirlos por
condes de origen franco. Pese a todo, los lazos de dependencia de los condados
catalanes respecto de la monarquía franca se fueron debilitando. La autonomía
se consolidó al afirmarse los derechos de herencia entre las familias condales.
Esta tendencia fue acompañada de un proceso de unificación de los condados
hasta formar entidades políticas más amplias. El conde Guifré I el Pilós
(870-898) representó esta orientación. Consiguió reunir bajo su mando una serie
de condados y transmitirlos en herencia a sus hijos. A su muerte la unidad se
rompió, pero el núcleo formado por los condados de Barcelona, Gerona y Vic se
mantuvo indiviso. En torno a él se aglutinará la futura Cataluña.
(Durante
el siglo X, los condes de Barcelona reforzaron su autoridad política. En el año
988, aprovechando la sustitución de la dinastía Carolingia por la Capeta, el
conde de Barcelona, Borrell II, dejó de prestar el juramento de fidelidad
a los reyes francos. Este acto ha sido interpretado tradicionalmente como el
punto de partida de la independencia de Cataluña).
Luis II el Germánico( 806-876)
Participó activamente en las guerras
civiles que caracterizaron los últimos diez años del reinado de su padre. Se
convirtió en gobernante de Germania (toda la Alemania al este del Rin) por el
Tratado de Verdún, firmado en el 843, que no impidió la reanudación de los
enfrentamientos con sus parientes, y conquistó la zona oriental de Lorena en el
año 870. Era un gobernante competente, fortaleció la autoridad real en sus
tierras y fomentó el desarrollo de la literatura vernácula.
Carlos III el Gordo (839-888)
Carlos III el Gordo emperador
(881-887), rey de los francos del este (876-887) y rey de los francos del oeste
(884-887), hijo del emperador Luis II y bisnieto de Carlomagno, fue depuesto de
ambos tronos en el año 887 por su sobrino Arnulfo, duque de Carintia. Su
derrocamiento marcó la disolución del Imperio franco.
Arnulfo de Baviera (?-899)
Arnulfo de Baviera, rey de Germania
(887-899) y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico (896-899), fue hijo
ilegítimo del monarca de los francos del este, Carlomán, que a su vez era
bisnieto de Carlomagno. En el 887 Arnulfo dirigió una revuelta que obligó a
abdicar a Carlos III el Gordo, rey de Francia y emperador del Sacro Imperio
Romano Germánico. Arnulfo fue elegido rey de los francos del este. En el 891
expulsó a los vikingos que invadieron su reino. Llevó a cabo una campaña
militar en Italia en el 894 y de nuevo en el 895-896. A principios del año 896,
tomó Roma y fue coronado emperador; de este modo se convirtió en el último
Carolingio en ser investido como tal.
Luis III el Ciego (880-928)
Luis III el Ciego, emperador (901-905),
rey de Provenza (890-928) y rey de los lombardos (900-905), era hijo del rey de
Borgoña, Bosón (fallecido en el 887). Berengario I, rey de Italia
(fallecido en el 924) desafió la autoridad de Luis en el norte de Italia, le
capturó en el año 905, le dejó ciego y le expulsó a Provenza para el resto de
su vida.
Conrado I (fallecido en el 9189)
Conrado I, rey de Alemania (911-918),
Siendo duque de Franconia, fue elegido sucesor del rey germano Luis III el
Niño, el último de los gobernantes Carolingios orientales. Durante su reinado,
Conrado estuvo constantemente en guerra con los eslavos y con los magiares que
estaban invadiendo su territorio. También mantuvo una serie de guerras contra
los duques feudales de su reino, especialmente con Enrique el Pajarero, duque
de Sajonia, sucesor de Conrado con el nombre de Enrique I. A diferencia de sus
predecesores, Conrado I nunca recibió el título de emperador del Sacro Imperio
Romano Germánico por parte del Papa.
Enrique I el Pajarero (876-936),
Enrique I el Pajarero, rey (919-936), el primero de los reyes
germanos de ascendencia sajona. En el 912 Enrique sucedió a su padre en el
ducado de Sajonia. Después de la muerte de Conrado I, rey de Germania, en el
918, Enrique fue proclamado rey por la nobleza franca y sajona. Baviera, Suabia
y Lotaringia rehusaron reconocerle en un primer momento, y no fue hasta el 925
cuando logró obtener el reconocimiento de todos los estados alemanes. En el 926
Enrique firmó una tregua de nueve años en la guerra con los magiares. Durante
ese tiempo, transformó muchas de las pequeñas ciudades de Alemania en ciudades
fortificadas con guarniciones entrenadas de tropas de caballería. Sus
preparativos militares fueron puestos a prueba con éxito en la guerra contra
los vendos en el 929. Cuando los magiares invadieron Turingia en el 933,
Enrique los rechazó de forma definitiva. Derrotó a los daneses al año
siguiente, arrebatándoles parte de su territorio. Fue el primero en crear una
Germania unida, y aunque nunca recibió la corona imperial, es generalmente
considerado como uno de los emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico. Le
sucedió su hijo Otón.
Otón I el Grande (912-973)
Otón I el Grande emperador y fundador
del Sacro Imperio Romano Germánico (962-973), y rey de Germania (936-973) y de
Italia (951-973), era hijo del rey germano Enrique I. Tras reprimir una
sublevación nobiliaria, encabezada por su hermano, Otón consolidó su reino
concediendo ducados a familiares leales y a partidarios suyos y apoyándose en
el único poder que reconocían todos los señores nobiliarios, la Iglesia. En el
año 951 acudió a Italia en auxilio de la reina viuda de Lombardía, Adelaida, contra
el rey lombardo Berengario II, que había usurpado el reino. Otón le derrotó y
se casó con Adelaida, convirtiéndose así en gobernante del norte de Italia.
Cuando regresó a Germania, aplastó otra rebelión de nobles, dirigida por su
hijo Liudolfo y frenó una invasión húngara en el año 955 en el río Lech, lo que
le convirtió en paladín de la cristiandad. En el 962 fue coronado emperador del
Sacro Imperio por el papa Juan XII, a quien depuso al año siguiente (963)
colocando en su lugar a León VIII. Otón I intentó someter la Iglesia a la
autoridad del Imperio, pero también ayudó a propagar el cristianismo por todo
su reino, en especial por territorio eslavo, cuya cristianización avanzó
gracias a la fundación de nuevos obispados en el este de su reino. Negoció,
infructuosamente, con el emperador bizantino Nicéforo II Focas el
establecimiento de una alianza entre ambos imperios, pero logró concertar el
matrimonio entre su hijo Otón II y Teofanía, hija del emperador de Bizancio,
Romano II.
Otón II el Sanguinario (955-983)
Otón II el Sanguinario, emperador
(967-983) y rey de Germania (961-983), era hijo de Otón I, con el que gobernó
conjuntamente desde el año 967 hasta el 973. En el 976 sofocó una sublevación
dirigida por su primo Enrique II, duque de Baviera. Dos años más tarde, el rey
francés Lotario atacó a Otón. Éste expulsó a los franceses de Lorena pero
fracasó en el asedio de París. Más tarde, Lotario renunció a Lorena y se
restauró la paz. El siguiente paso de Otón II fue a invadir el sur de Italia.
Obtuvo la posesión de Nápoles, Salerno y Tarento, pero fue derrotado
abrumadoramente por los sarracenos en el cabo Colonna (982). Murió en Roma
mientras preparaba una segunda campaña hacia el sur de Italia. Su esposa
Teofanía llevó el refinamiento y la cultura bizantinas a la corte germana.
Otón III (980-1002)
Otón III, emperador (996-1002) y rey de
Germania (983-1002), hijo de Otón II, nació en Kessel (Alemania). Durante su
minoría de edad fueron corregentes su madre Teofanía y su abuela Adelaida desde
el 983 hasta el 991 y a partir de este año la regencia pasó a manos de un
consejo (991-996). Otón asumió el pleno control en el 996 y, tras ser coronado
rey de los lombardos, marchó a Roma, donde nombró papa a su primo Bruno de
Carintia con el nombre de Gregorio V. Cuando éste falleció, Otón nombró papa a
su antiguo tutor, Gerberto, que adoptó el nombre de Silvestre II. El Emperador
permaneció en Roma hasta su muerte. En este periodo se esforzó por convertir
esta ciudad en capital del Sacro Imperio y por restaurar muchas de las
costumbres del antiguo Imperio romano.
Enrique II el Santo (973-1024)
Enrique II el Santo, rey alemán y
emperador del Sacro Imperio Romano (1002-1024), último de los gobernantes
sajones, nacido en Abbach, Baviera. Cuando su primo el emperador Otón III murió
sin heredero, Enrique fue elegido por la nobleza germana para sucederle. Desde
1004 hasta 1018 mantuvo una guerra intermitente con el rey de Polonia Boleslao
I, por la cual recuperó Bohemia, uno de los territorios germanos arrebatados por
Polonia. En 1004 Enrique invadió Italia y fue proclamado rey de los lombardos.
De nuevo en Germania, persuadió al rey de Borgoña Rodolfo III, para que Borgoña
quedara unida con Germania una vez muerto Rodolfo. En 1014 Enrique marchó a
Roma, donde fue coronado emperador por el papa Benedicto VIII. A petición de
éste, realizó durante 1021 una tercera campaña militar en el sur de Italia,
contra los bizantinos, sometiendo bajo su autoridad Capua y Salerno. Famoso por
su piedad, Enrique llevó a cabo una reforma eclesiástica y fundó una serie de
monasterios y escuelas. Fue canonizado en 1146. Le sucedió como emperador
Conrado II.
Conrado II el Sálico (990-1039)
Conrado II el Sálico, rey de Germania
(1024-1039) y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico (1027-1039),
descendiente del emperador Otón I el Grande. Antes de su elección como
emperador, Conrado fue duque de Franconia. Cuando Enrique II, el último
emperador sajón, murió en 1024, Conrado fue elegido para sucederle como rey de
los germanos. Conrado fue coronado emperador del Sacro Imperio Romano Germánico
por el Papa, en 1027. Con anterioridad a su coronación, sofocó rebeliones en el
norte de Italia y en 1026 fue coronado rey de los lombardos. Durante su
reinado, las fronteras del Imperio se ampliaron al recibir el reino de Borgoña
por herencia de su último monarca, Rodolfo III. Conrado falleció cuando
intentaba reprimir una segunda rebelión en el norte de Italia. Transmitió su
potestad a su hijo, el futuro emperador Enrique III. Los sucesores de Conrado,
conocidos como la dinastía franca o salia, rigieron hasta 1125 el Imperio.
Enrique III el Negro (1017-1056)
Enrique III el Negro, rey de Germania
(1028-1056) y emperador del Sacro Imperio Romano (1039-1056), hijo y sucesor de
Conrado II. Cuando los bohemios invadieron en 1041 Polonia, cuyos habitantes
eran vasallos del Sacro Imperio, Enrique les sometió y obligó al duque de
Bohemia a reconocer su autoridad. Entre 1043 y 1045 llevó a cabo con éxito una
campaña militar para restaurar en el trono al depuesto rey de Hungría; durante
un corto espacio de tiempo controló este país. Enrique estuvo preocupado con la
reforma de la Iglesia; marchó a Roma en 1046 para zanjar el conflicto originado
por tres rivales pretendientes al Papado. Dejando de lado a los tres antipapas,
proclamó papa a un obispo germano, conocido como Clemente II, quien coronó
emperador a Enrique. Durante el resto de su reinado, el Emperador nombró, de
forma sucesiva, a tres papas, todos ellos de origen germano. De regreso a
Germania, tuvo que hacer frente a sublevaciones internas. Apoyó los intentos de
la Iglesia para poner freno a los abusos del clero; también fortaleció el poder
del Papado, lo que resultó ser poco beneficioso para su su hijo Enrique IV.
Enrique IV (1050-1106)
Enrique IV, emperador (1056-1106), hijo
del emperador Enrique III. Nació en Goslar, Alemania, el 11 de noviembre de
1050. Sucedió a su padre cuando tenía 6 años, pero durante la mayor parte de su
minoría de edad, su madre, Inés de Poitiers, reinó en su nombre. En 1065
Enrique, entonces ya mayor de edad, sofocó una revuelta en Sajonia. Hacia esa
época se inició la lucha entre el Papado y el emperador por la hegemonía en el
Imperio. En contra de un decreto papal que prohibía al emperador nombrar cargos
eclesiásticos, Enrique nombró en 1075 a distintos prelados en diversas zonas de
Italia. Convocó, tras ser amonestado por el papa Gregorio VII, en el año 1076,
un concilio germano (alemán) en Worms para deponer al Papa. Este acto supuso la
excomunión del Emperador, con la que sus súbditos quedaban libres de la
obligación de fidelidad a éste. La nobleza formó una coalición que amenazaba
con no reconocerle como señor a menos que obtuviera la absolución, en febrero
de 1077. Enrique permaneció, bajo la nieve, descalzo y vestido como un
penitente durante tres días en las afueras del castillo de Canosa, lugar en el
que se encontraba el papa Gregorio, tras lo cual obtuvo el perdón de éste.
La nobleza germana, sin embargo, eligió
a Rodolfo, duque de Suabia, como sustituto de Enrique. Esta elección significó
la guerra civil. En 1080 el Papa reconoció como rey a Rodolfo y de nuevo
excomulgó a Enrique, quien, a su vez, depuso al papa Gregorio y nombró al arzobispo
italiano Guiberto de Ravena en su lugar, con el nombre de Clemente III. Rodolfo
murió en 1080 y Enrique recuperó el control de Germania. Después de esto
condujo a sus tropas a Italia y conquistó Roma (1084), ciudad en la que fue
coronado emperador por el papa Clemente III. Sin embargo, Roberto Guiscardo, al
frente de un ejército normando acudió en ayuda del papa Gregorio y expulsó a
Enrique de la ciudad. Enrique regresó a los territorios germanos y allí
participó en una larga serie de guerras civiles contra sus propios hijos. En
1105 fue hecho prisionero por su hijo Enrique, el futuro emperador Enrique V,
que le obligó a abdicar. Al año siguiente logró escapar y solicitó ayuda a
distintos países, entre los cuales se encontraban Inglaterra, Dinamarca y Francia.
Murió en Lieja (Bélgica) el 7 de agosto de 1106 mientras preparaba un ejército.
Enrique V (1086-1125)
Enrique V, rey germano (1098-1125) y
emperador del Sacro Imperio Romano (1106-1125), último de los emperadores
salios, amplió el reino germano y puso fin a la guerra civil. Enrique nació el
8 de noviembre de 1086, en Goslar (en la actualidad, Alemania). Temiendo que su
sucesión estuviese en peligro, se rebeló contra su padre, el emperador Enrique
IV, en 1104; le capturó y le obligó a abdicar. El joven Enrique se convirtió en
gobernante indiscutido a la muerte de su padre en 1106.
En 1110, Enrique decidió respetar el
decreto del papa Pascual II contra el derecho de investidura, esto es, el
derecho del rey para otorgar símbolos de autoridad a los cargos eclesiásticos;
de esta forma se aseguraba que el Papa le coronaría y que la Iglesia le
entregaría todas las propiedades y derechos seculares que poseía en el Imperio.
Sin embargo, como las peticiones de Enrique enfurecieron al clero, cuando éstas
se hicieron públicas el día de su coronación, Pascual rehusó coronar a Enrique,
quien de inmediato abandonó Roma, llevándose prisionero al Pontífice. Éste,
para recuperar su libertad, concedió a Enrique la potestad de investir y le
coronó emperador, pero en 1112 se retractó de sus concesiones. Desde 1114 hasta
1121 gran parte de la nobleza germana se rebeló contra Enrique. A pesar de que
el norte de Germania estaba sublevada en 1116, invadió Italia para apoderarse
de los territorios que la condesa de Toscana, Matilde, había cedido al Papado.
Tras expulsar al papa Pascual II de Roma, Enrique fue coronado en 1117 por
Maurice Bourdin, arzobispo de Braga, al que estableció en 1118, tras la muerte
de Pascual, como antipapa con el nombre de Gregorio VIII (fallecido hacia
1137). Enrique fue excomulgado de inmediato por el sucesor de Pascual, el papa
Gelasio II (1118-1119).
De regreso a Germania, Enrique firmó la
paz con sus antiguos enemigos internos en la Dieta de Würzburgo en 1121. Por el
Concordato de Worms, en 1122, alcanzó un compromiso con el Papado acerca del
tema de las investiduras y abandonó al antipapa Gregorio VIII; le fue levantada
la excomunión, pero mantuvo el derecho de nombrar cargos eclesiásticos. En el
último año de su reinado, el Emperador, aliado con su suegro Enrique I de
Inglaterra, dirigió una fracasada campaña militar contra Luis VI de Francia.
Enrique murió en Utrecht el 23 de mayo de 1125 y fue sucedido por Lotario II.
Lotario II (1075-1137)
Lotario II, rey (1125-1137) y emperador
(1133-1137), llamado en ocasiones Lotario III, Lotario, gracias a su esposa
Richenza, adquirió amplias posesiones en Sajonia y en el año 1106 el emperador
Enrique V le concedió, como recompensa a los servicios prestados, todo el
ducado. A pesar de esto, poco después se sublevó contra el Emperador y sus
relaciones se hicieron hostiles durante la mayor parte del reinado de Enrique.
A la muerte de éste, en 1125, Lotario fue elegido rey de Germania, en
detrimento del candidato rival, el duque de Suabia, Federico II. En 1127 el
nuevo rey concertó el matrimonio de su hija y heredera Gertrudis con Enrique el
Orgulloso, duque de Baviera, a quien invistió con el ducado de Sajonia en el
año 1137. Después de esto, se inició una gran pugna por el poderío político
entre las poderosas casas de los Welf o güelfos (duques de Sajonia y Baviera) y
los Hohenstaufen, quienes se rebelaron contra la autoridad de Lotario, pero
finalmente se sometieron al monarca tras siete años de inútil guerra. En el
transcurso de ese tiempo, Lotario apoyó al papa Inocencio II (1130-1143) y
visitó Roma, donde fue coronado emperador del Sacro Imperio Romano Germánico en
el año 1133. Lotario también tuvo éxito en extender su autoridad al este del
río Elba y a Dinamarca, pero no así en Italia meridional. Murió mientras
regresaba de una expedición militar en Italia.
Conrado III Hohenstaufen (1093-1152)
Conrado III Hohenstaufen, rey (1138-1152),
fundador de su dinastía, era el hijo más joven de Federico I (duque de Suabia)
y fue conde de Hohenstaufen. El tío de Conrado, el emperador Enrique V, le
nombró duque de Franconia en 1115 y regente de Germania en 1116. Tras la muerte
de Enrique V en el año 1125, Conrado apoyó a su hermano Federico II, duque de
Suabia, en su infructuosa disputa a la elección imperial que recayó en Lotario
II, duque de Sajonia, quien también fue elegido rey de Germania. Conrado fue
nombrado rey (también denominado antirrey) de Germania en 1127. El resultado
fue la guerra entre ambos rivales. Conrado marchó a Milán, donde fue coronado
rey de Italia en 1128. El Papa coronó a Lotario como emperador del Sacro
Imperio Romano Germánico en 1133, y dos años más tarde Conrado reconoció a
Lotario como emperador. Tras la muerte de Lotario en 1137, Conrado fue
nuevamente elegido rey de los germanos. Aunque el Papa comenzó a aceptarle, los
sucesos en el Imperio evitaron que Conrado recibiera la coronación formal como
emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.
El principal enemigo de Conrado fue el
yerno de Lotario II, Enrique el Soberbio, duque de Baviera y Sajonia, quien
rehusó someterse a la autoridad de Conrado. Los largos siglos de guerra entre
la familia de los güelfos, a la que pertenecía Enrique, y los Hohenstaufen,
también conocidos como gibelinos, se originaron durante el reinado de Conrado.
La contienda de Conrado con los güelfos y sus esfuerzos fracasados para
consolidar el Imperio, fueron interrumpidos por el llamamiento de la segunda
Cruzada (1147-1149), en la cual tuvo un papel destacado. Le sucedió su sobrino,
el duque Federico de Suabia, quien fue emperador con el nombre de Federico I
(Federico Barbarroja).
Federico I Barbarroja (1123-1190)
Federico I Barbarroja, emperador(1152-1190),
rey de Italia (1155-1190) y, con el nombre de Federico III, duque de Suabia
(1147-1152, 1167-1168).
Nacido en Waiblingen, era
hijo de Federico II Hohenstaufen, duque de Suabia, y sobrino del emperador
Conrado III. Éste, desde su lecho de muerte y favoreciendo a Federico por
delante de su propio hijo, recomendó a los príncipes alemanes que eligiesen a
Federico para la corona de Germania y el trono imperial. De forma inmediata
tras la muerte de su tío, ocurrida en 1152, Federico Barbarroja fue nombrado
rey de Germania y elegido emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.
Consideraba que su título imperial era una concesión de Dios, otorgada por éste
a través de los príncipes germanos. Su deseo era restaurar la gloria del
Imperio romano, por lo que decidió consolidar la posición imperial tanto en
Germania como en Italia. Comenzó su reinado dando una orden general para
establecer la paz entre los príncipes de Germania, al tiempo que les
garantizaba amplias concesiones. En 1154, marchó a Italia, donde recibió el
tradicional título de rey de los lombardos en la ciudad de Pavía. Al año
siguiente, fue coronado emperador del Sacro Imperio por el papa Adriano IV,
cuya autoridad había sido restablecida por el propio Federico con anterioridad
a su coronación.
En 1156, Federico se enfrentó
al Papado a causa de una carta de Adriano IV, en la que éste apuntaba que el
Emperador poseía sus territorios en calidad de feudo papal. Dos años más tarde,
Federico se ganó la hostilidad de los lombardos al demandar el reconocimiento
de todos sus derechos como rey, incluida la potestad de nombramiento del
podestà imperial (gobernador) en cada ciudad. Urbes como Milán, Piacenza,
Brescia y Cremona consideraron esa demanda como una negación de sus libertades
comunales e iniciaron, en 1158, una lucha que duró hasta 1183 y que obligó a
Federico I a realizar cinco expediciones militares en Italia. Entre 1158 y
1162, el Emperador estuvo en guerra contra Milán y sus aliados. Logró someterla
y confirmó sus pretensiones a otras ciudades italianas. Entre tanto, había
nombrado a una serie de antipapas en oposición al papa Alejandro III, que defendía
la causa de la ciudad de Milán y sus aliados, y que excomulgó a Federico en
1165. Tras atacar Roma en 1167 y 1168, pudo instalar a uno de sus antipapas,
Pascual III, en la Santa Sede. La Liga Lombarda, formada por las ciudades de
Milán, Parma, Padua, Verona, Piacenza, Bolonia, Cremona, Mantua, Bérgamo y
Brescia, quedó constituida en 1167 y reconoció al papa Alejandro III como su
líder. Durante los siguientes siete años, la Liga adquirió poderío militar,
reconstruyó Milán, edificó la ciudad fortificada de Alessandria y organizó un
sistema federal de administración. La quinta campaña de Federico I en Italia
(1174-1176) terminó con su derrota en Legnano a manos de la Liga Lombarda. La
derrota es significativa en la historia militar, puesto que supuso el primer
gran triunfo de la infantería sobre un ejército de caballeros feudales. El
Emperador se vio obligado a reconocer, en 1177, al papa Alejandro III y a
firmar, en 1183, la Paz de Constanza, por la que tuvo que acceder a las
demandas lombardas de autonomía, aunque manteniendo la soberanía del Imperio
sobre las ciudades.
Aunque el control imperial
en Italia había llegado virtualmente a su fin con la derrota en Legnano,
Federico I logró aumentar su prestigio en Europa central. Hizo de Polonia un
Estado tributario del Imperio, elevó Bohemia al rango de reino y convirtió el
margraviato de Austria en un ducado independiente de carácter hereditario. Su
propio poder como emperador de Germania quedó firmemente establecido en 1180,
cuando puso momentáneo fin a la larga lucha contra los güelfos, tras sofocar
una rebelión encabezada por Enrique el León, a quien privó de casi todas sus
tierras.
Federico I decidió participar
en la tercera Cruzada en 1189. Al año siguiente, después de ceder el gobierno
del Imperio a su hijo Enrique (que sería más tarde el emperador Enrique VI),
partió hacia Asia Menor. Tras obtener dos grandes victorias sobre los
musulmanes en Filomelion (la actual Aksehir) e Iconium (hoy en día, Konya), se
ahogó el 10 de junio de 1190 en el río Kydnos (también Cydnus, actual Tarsus
Çayi o Tarso), en Cilicia.
Güelfos y gibelinos
A lo largo del siglo XIII los nombres
de los dos bandos perdieron su original significado germánico. La facción
güelfa se convirtió en el partido contrario a la autoridad de los emperadores
del Sacro Imperio Romano Germánico en Italia y apoyaba el poder del Papado,
mientras que el gibelino defendía la autoridad imperial. El partido güelfo, sin
embargo, se transformó, en cierto sentido, en un partido de carácter
nacionalista, al sostener a los principados y repúblicas de Italia que estaban
demandando derechos y libertades municipales y provinciales.
La Italia medieval quedó dividida por
violentos conflictos políticos y militares entre los partidarios de estas dos
grandes facciones. Por lo general, las grandes familias nobiliarias se
adhirieron a los gibelinos, mientras que las principales ciudades apoyaban a
los güelfos. Con el paso del tiempo, la división se hizo más geográfica. La
nobleza de los distritos más nórdicos se inclinó por los gibelinos y la de los
centrales tomó partido por los güelfos. Pisa, Verona y Arezzo fueron bastiones
gibelinos; Bolonia, Milán y, particularmente, Florencia apoyaron a los güelfos.
En esta última ciudad las luchas entre ambos partidos derivó en una guerra
civil que duró más de diez años hasta que, en 1266, los gibelinos fueron
expulsados de la ciudad.
En el siglo XIV, una vez que los
emperadores habían dejado de tener gran poder en Italia, la contienda degeneró
en un conflicto entre facciones políticas locales, que tomaron para sí el
prestigio de los antiguos nombres y sus prejuicios tradicionales y
hereditarios. El papa Benedicto XII prohibió en 1334, bajo pena de la censura
de la Iglesia, el uso por más tiempo de los nombres güelfo y gibelino, pero se
aplicaron a diferentes facciones algunas veces en una fecha tan tardía como el
siglo XVI.
Enrique el León (1129-1195)
Enrique el León, duque de Sajonia
(1139-1180) y duque de Baviera (1156-1180), se convirtió en rival del emperador
del Sacro Imperio Romano Germánico Federico I Barbarroja.
Enrique fue el único hijo de Enrique el
Soberbio, duque de Baviera y Sajonia. Nació, con toda probabilidad en
Ravensburg. Cuando tenía diez años sucedió a su padre en el ducado de Sajonia,
que estuvo administrado por su madre y por su abuela en su nombre hasta 1146.
En el año 1147, Enrique exigió a la Dieta de Frankfurt que le devolviera el
ducado de Baviera que había sido arrebatado a su padre. Cuando ésta se negó,
Enrique inició una guerra infructuosa contra el emperador Conrado III. Sin
embargo tras la muerte de Conrado, el nuevo emperador Federico Barbarroja le
devolvió a Enrique el ducado y, en compensación, ayudó al Emperador en sus
guerras en Polonia y en Italia entre 1157 y 1159.
Enrique, al poseer territorios alemanes
e italianos, fue una figura destacada dentro del Sacro Imperio Romano
Germánico, por lo que se formó una coalición de nobles y prelados en 1166 para
contenerle. Tras dos años de guerra, Enrique salió triunfante de ésta. En 1168
tomó por esposa a Matilde, la hija del rey de Inglaterra Enrique II. En
1172-1173 peregrinó a Jerusalén.
Enrique se negó a ayudar a Federico en una campaña en Italia, lo que originó el conflicto (1175-1176) entre ambos. Como resultado, fue proscrito por el Emperador y privado de la mayor parte de sus posesiones en 1180 y obligado, por dos veces, a exiliarse: la primera en el año 1182 y la segunda en 1189, pasando la mayor parte del tiempo en Inglaterra. Poco después de regresar a Germania de su segundo exilio, Enrique tomó parte en una revuelta nobiliaria contra el sucesor de Federico, el emperador Enrique VI. No obstante, firmó la paz con éste en Fulda en 1190. Enrique fue un gobernante muy competente; uno de sus mayores logros fue la colonización de los antiguos territorios eslavos al este del río Elba. Murió el 6 de agosto de 1195 |